Semillero HEX
Un programa de formación en desarrollo y diseño que llevó a más de cien personas de cero a su primer proyecto real. El experimento fue tratar la enseñanza como un problema de producto.
- Rol
- Diseño del programa y mentoría
- Año
- 2024
- Estado
- Archivado
- Stack
- React · Flutter · Figma · Discord · Notion

El Semillero empezó como una excusa: queríamos contratar juniors buenos y no los encontrábamos. En vez de quejarnos del mercado, armamos el programa que nos hubiera gustado tener.
Terminó siendo la cosa más instructiva que hice sobre cómo aprende la gente, y por qué casi todo el contenido técnico gratuito falla.
La hipótesis
Los cursos online tienen tasas de finalización terribles —entre 3% y 15% según la fuente— y la explicación habitual es "a la gente le falta disciplina". Esa explicación es cómoda y es falsa.
Nuestra hipótesis fue otra: los cursos fallan porque optimizan para la cobertura del temario, no para el momento en que algo funciona. Un estudiante que escribe cuarenta ejercicios aislados y nunca ve su código corriendo frente a otra persona no tiene ninguna razón emocional para volver el martes.
Cómo quedó estructurado
Seis rutas en paralelo —programación base, UI/UX nivel 1 y 2, Android, Flutter y frontend— que compartían un calendario común y una regla: todas terminaban el mismo viernes, con todos presentando en la misma sala.
Eso generó algo que no habíamos previsto. La gente de diseño empezó a entender las restricciones de los desarrolladores, y al revés. Para el tercer ciclo, los proyectos finales ya eran mixtos sin que nosotros lo pidiéramos.
Los números
Un 68% de finalización contra el 3-15% habitual no se explica por tener mejor contenido. Nuestro contenido era, francamente, peor que el de muchos cursos pagos. Se explica por la demo del viernes.
Lo que no funcionó
- El plan premium. Cobrar por "asesorías extra" creó dos clases de estudiantes y envenenó la dinámica del grupo. Lo quitamos en el ciclo tres.
- Discord como plataforma principal. Excelente para la conversación en vivo, terrible como memoria. Todo lo que se resolvía en un hilo se perdía a la semana siguiente y alguien volvía a preguntar lo mismo.
- Mentoría uno a uno sin estructura. Sin una agenda previa, las sesiones derivaban en terapia. Útil a veces, pero no era lo que habíamos prometido.
Por qué lo archivé
Porque funcionaba a escala humana y no encontré cómo hacerlo crecer sin romper lo único que lo hacía funcionar: que yo conocía el nombre y el proyecto de cada participante.
Esa es, probablemente, la lección más cara del proyecto. Algunas cosas buenas no escalan, y está bien. Lo que no está bien es fingir que sí y degradarlas en el intento.